Publicado el 28 de febrero de 2026

Cuando el Banco de la República mueve su tasa de interés, en realidad está ajustando el precio base del dinero en Colombia. Aunque suene técnico, ese cambio se traduce en cosas muy concretas: cuánto cuesta pedir un crédito, qué tan caro es financiar compras con tarjeta de crédito y hasta influye en el rendimiento de los CDTs o en el comportamiento de la inflación.
A finales de enero de 2026, la Junta Directiva del Banco de la República decidió subir en un punto porcentual su tasa de interés (también conocida como tasa de política monetaria) y ubicarla en 10,25%. Esta decisión suele tomarse con un objetivo central: mantener la inflación bajo control y proteger el poder de compra en el mediano plazo, incluso si en el corto plazo se sienten cambios en el costo de los créditos.
¿Y qué es exactamente la tasa del Banco de la República?
Es interés a la que el Banco de la República presta o recibe dinero de las entidades financieras, normalmente a muy corto plazo. Es su principal herramienta de política monetaria y funciona como una tasa de referencia para el sistema: no es la misma que te cobra un banco por un crédito, pero sí influye en las tasas que existen en el mercado financiero (tanto de crédito, como de ahorro), porque cambia el costo al que los bancos consiguen recursos.
En pocas palabras: cuando el Banco sube la tasa, el crédito suele volverse menos barato y, con el tiempo, el ahorro puede volverse mejor remunerado. No necesariamente ocurre de inmediato ni en la misma proporción para todos los productos, pero la tendencia general es esa.
¿Qué cambia en tu bolsillo con esta decisión?
Una forma útil de entenderlo es ver el cambio a través de tres momentos cercanos a la vida cotidiana: el ahorro, el crédito y la inflación.
1) Ahorro: más incentivos y mejores tasas en productos tradicionales.
Cuando suben las tasas, suele aumentar el atractivo del ahorro, sobre todo en productos de bajo riesgo.
¿Por qué? Porque a los bancos, en un entorno de tasas más altas, les cuesta más conseguir dinero y necesitan atraer recursos. Para lograrlo, pagan más por ciertos depósitos como en los CDT.
Este punto es importante: una subida de tasas puede crear una oportunidad para que el ahorro de bajo riesgo rinda mejor, especialmente si tu objetivo es preservar capital y tener una rentabilidad prácticamente predecible. Eso sí, vale la pena recordar que “más tasa” no es lo único: el plazo, las condiciones de retiro y, sobre todo, la inflación importa.
2) Crédito: tasas más altas y la importancia del tipo de cuota.
El segundo efecto que muchas personas notan es en el crédito, especialmente si están planeando endeudarse o si tienen préstamos a tasa variable. Con una tasa más alta, los bancos tienden a ofrecer créditos nuevos con tasas un poco más altas o a revisar con más cuidado los perfiles de riesgo. Dicho de otra manera: financiarse puede volverse más costoso, y por eso cobra aún más valor comparar opciones y entender bien las condiciones del préstamo.
Ahora bien, no todos los bolsilloa lo sienten igual. Si tu crédito es a tasa fija, la cuota normalmente no cambia por esta decisión: lo que cambia es el costo de endeudarse de nuevo (por ejemplo, un crédito adicional o una refinanciación). Si tu crédito es a tasa variable, sí es posible que la cuota suba cuando llegue la fecha de actualización definida en el contrato (mensual, trimestral, semestral, etc.)
3) Inflación: el objetivo de fondo es controlar los precios
El tercer impacto, y el más importante desde la perspectiva del bienestar general, es la inflación. Subir la tasa de interés busca que hogares y empresas sean un poco más cuidadosos con el gasto financiado con crédito. Cuando gastar “a plazos” se vuelve más costoso, una parte de las compras se pospone o se hace con más prudencia. Eso reduce la demanda agregada y les quita a los comercios parte del margen para subir precios con facilidad.
Aquí vale un ejemplo sencillo: pensemos en una familia que iba a comprar un computador de $3.000.000 a 24 meses. Si la tasa del crédito sube, la cuota mensual aumenta. Con la cuota más alta, esa familia decide aplazar la compra, buscar una alternativa más económica o esperar una promoción. Si miles de familias toman decisiones parecidas, el comercio puede encontrarse con ventas más lentas y, para mover inventario, compite con descuentos, promociones o incrementos de precio más moderados. Ese enfriamiento gradual del gasto, sumado a que el ahorro se vuelve más atractivo (por la mejor rentabilidad de un CDT como ya vimos), contribuye a que la inflación tenga menos presión y pueda empezar a ceder con el tiempo.
En otras palabras, el “costo” de tasas más altas (crédito menos barato) tiene una razón de fondo: hacer que los precios sean más estables. Y cuando la inflación baja, el beneficio es transversal: el salario rinde más, el presupuesto alcanza mejor y se vuelve más fácil planear metas financieras sin sorpresas constantes.
La tasa del Banco de la República no es un dato técnico aislado: es una señal que termina influyendo en el costo de endeudarse, en las oportunidades de rentabilidad para el ahorro y en el comportamiento de los precios. Por eso, una subida como la de finales de enero de 2026 apunta a moderar el ritmo de la inflación y a reforzar un entorno donde el ahorro (especialmente en productos de bajo riesgo como los CDTs) puede volverse más atractivo.
Entender este mecanismo no solo mejora tu lectura de las noticias económicas: también te ayuda a interpretar mejor lo que pasa con tu dinero y a tomar decisiones financieras con más claridad.
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